1) Aparte una taza de Sembra-tierra. Vacíe el resto de la tierra sobre el recipiente perforado, distribuyéndola uniformemente.
2) Agregue aproximadamente 2 vasos de agua tibia sobre la tierra.
3) Trace surcos paralelos sobre la tierra y hunda en ellos la semilla necesaria de manera que quede sembrada en forma espaciada. Aplane la superficie emparejándola y agregue la tierra que apartó.
4) Nota: En caso de que la semilla sea muy pequeña, es necesario adicionar tierra fina o polvo de tezontle para su fácil dispersión. Tome una pequeña cantidad de la semilla mezclada y póngala al voleo. No le ponga tierra encima.
5) Escoja un sitio que reciba plena luz y aire. Si el sitio es exterior sólo protéjalo del sol directo, si es interior colóquelo al pie de una ventana con ventilación permanente.
6) Riego: mantenga siempre húmeda la tierra. Para lograr la absorción del agua tibia coloque el almácigo encima de la charola que contenga agua, dos llenados son suficientes. En caso de saturación, escurra el almácigo inclinándole sobre el canto angosto.
7) Germinación: Siguiendo su propio tiempo, la semilla abre su tallo en la tierra y produce su primer par de hojitas, los dicotiledones, y después viene el par de hojas verdaderas.
8) Una vez que los brotes se han convertido en plántulas, amontone tierra en los tallos (aporcar).
9) Con mucho cuidado trasplante a una maceta o jardín, cuidando que exista espacio de 6 cm. entre cada una.