Algo importante de las frutas es su contenido de vitaminas, debido a la creciente deficiencia de éstas en los alimentos por las razones antes dichas y por la forma de vida que se lleva en las grandes urbes. Es necesario el aporte vitamínico que se encuentra en dichos alimentos, pero la cantidad de nutrientes no es uniforme. Así tenemos que aquellos que están en mayor proporción son la vitamina A, el complejo B (B1, B2, B6, B12), las vitaminas C y E (antioxidantes), la vitamina D que ayuda a la fijación del calcio, la vitamina K o antihemorrágica, la P y la Pp; en menor proporción tenemos las vitaminas B3, B15, B17, la vitamina H, la cholina, el inositol, el ácido fólico, el ácido pantoténico y la carnitina, sin olvidarnos del agua que actúa como catalizador de las reacciones químicas del cuerpo. Todo esto da como resultado que se manifiesten en todos los cuerpos, como el de los vegetales y frutas, campos de fuerza y energía como son el campo eléctrico y el campo magnético. Un ejemplo del primero se presenta en las verduras u hortalizas con sus hojas, tallos, bulbos, raíces, etc.

Del segundo, el campo magnético, sabemos que está presente en las frutas. Estas dos corrientes, una vez depuradas dentro del aparato trófico del cuerpo humano, forman ese anhelado equilibrio electromagnético, que da al hombre bienestar, euforia física e interna. Todo esto tiene su base en las leyes naturales, gracias a las cuales sabemos que existen alimentos compatibles e incompatibles, por lo que es necesario evitar determinadas combinaciones de estos alimentos que pudieran provocar alguna reacción no recomendable. Afortunadamente casi todas las combinaciones de frutas y verduras u hortalizas frescas son compatibles, con la única excepción de los cítricos, el melón y la sandía; estos últimos deben tomarse solos.

En la actualidad es posible preparar las bebidas a base de frutas y verduras en la licuadora o en el extractor, separando sus componentes, lo que hace que su digestión y asimilación sea más fácil, rápida y no se mantenga mucho tiempo en el estómago e intestino para no provocar alteraciones digestivas, fermentaciones o la producción de sustancias tóxicas. Recuerden tener en cuenta esta clasificacieon para evitarse problemas como cólicos, diarreas, flatulencia e intolerancias, por lo que surge una regla sencilla dentro de la clasificación primera:

Compatible
No compatible
Frutas dulces
Frutas agridulces
Frutas ácidas
Frutas ácidas
Frutas agridulces
Frutas dulces

 

Debemos considerar que para que esta clase de terapia tenga buen efecto terapéutico, o un efecto revitalizante, las frutas y las verduras deben estar maduras, frescas, íntegras, naturales y libres de productos químicos.

Los jugos de frutas y verduras tienen acciones específicas: fortalecen, revitalizan, depuran, ayudan a reconstituir las células, desintoxican y energizan el cuerpo; las verduras, además de sus componentes vitameinicos y minerales, contienen clorofila, la cual tiene grandes propiedades terapeeuticas: como resultado de ser la asimiladora de la energía solar y cósmica, produce el intercambio entre oxígeno y bieoxido de carbono. De acuerdo con el doctor Bernard Jensen, es tal la importancia de los vegetales que sugiere que debemos integrar dentro de esta terapia algunas yerbas curativas, ampliando su utilidad en diversos problemas y padecimientos.

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Algo importante en todas las bebidas de frutas es elegir la base líquida de alguna fruta, lo mismo que en las verduras, pues una particularidad de los jugos es que su digestión se efectœa en la tercera fase, o sea, en el intestino delgado: los azeucares, los almidones o féculas y las grasas son degradados y absorbidos en esta secuencia, siendo el procesamiento final de éstos en el hígado.

Las verduras, gracias a la celulosa que contienen (aunque en el jugo queda poca cantidad de ella), nos ayudan a evitar el estreñimiento, al igual que algunas frutas (excepto las secas), las cuales aumentan la peristalsis intestinal. La forma de ingerir los jugos es poco a poco o trago a trago, buscando siempre el deleite al retenerlos en la boca por un momento y as’ mezclarlos con la enzima ptialina proveniente de las glándulas salivales para iniciar su digestión.

Todos los jugos son nutritivos y la forma más adecuada de tomarlos es una hora antes del desayuno o de dos a tres horas después de la comida, nunca junto con los alimentos. En casos especiales de tratamiento la recomendación estará a cargo del médico. Existen terapias exclusivamente a base de jugos sin otro alimento adicional, pero lo recomendable es la supervisión de un médico naturópata o nutriólogo alternativo, para conocer con precisión la cantidad, la indicación, el uso, la frecuencia y la duración del tratamiento.

La variedad de los jugos o bebidas es importante para tener equilibrio, principalmente cuando se relacionan con las estaciones. Así, tenemos que las temporadas de preparación o preventivas son la primavera y el otoño, quiero decir que es conveniente durante esas estaciones ingerir los alimentos que la naturaleza nos brinda para preparar el cuerpo a los cambios climáticos con su respectiva carga de enfermedades, como la gripe o catarro, la bronquitis, las neumonías y otras en el invierno, o las afecciones típicas del verano, como son las infecciones intestinales, alergias, deshidratación, etc. Además de las constantes del año, se debe tener en cuenta el estado físico, la actividad que se realiza y el estrés o tensiones que se viven. Si la persona está enferma o padece alguna afección como la diabetes, se deben evitar los jugos que contengan azucares, sólo deben administrarse bajo supervisión médica.

Les daré algunos tips para que se ayuden. Existen frutas que por sus componentes nos resultan extraordinarios para depurar y desintoxicar el cuerpo, como son los jugos naturales de uva, manzana, zanahoria, naranja, en temporada el mango, la zarzamora y el durazno; la duración de la desintoxicación va de 5 a 12 días, claro que con una alimentación de poco residuo y natural. Una combinación que resulta excelente para los triglicéridos y colesterol es la toronja con apio, perejil y sávila; un remineralizante y vitamínico es el jugo de naranja con levadura de cerveza y apio; un fortificante es el jugo de zanahoria, apio, betabel, perejil, berros, cebolla morada y ajo; para la limpieza del organismo conviene combinar piña, apio y acelgas; otro restaurador y depurante son las uvas, la zarzamora, las espinacas o los berros.

...-=-=-=-=-=-= Jugoterapia

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