Por la Dra. Maribell Gonzázalez Gracia

 

 

El masaje es un medio sencillo y muy antiguo para mantener un cuerpo sano. Se origina en el contacto físico afectivo con la madre, que es altamente tranquilizante, y en el impulso innato de sobar alguna parte del cuerpo para aliviar el dolor.

 

 

 

Existe una gran variedad de técnicas de masaje desarrolladas en diversas partes del mundo con diferentes nombres, pasos técnicos y filosofía. Sin embargo, todas tienen en común el propósito de que la energía corporal fluya libremente. Conocer técnicas relajantes y curativas permite al practicante del masaje disponer de los recursos necesarios para cada necesidad.

El aliviar las tensiones musculares da paso a una respiración más profunda, que aumenta el potencial energético; asimismo estimula todas las funciones orgánicas, proporcionando de esta manera un cuerpo activo y productivo además de una experiencia muy gratificante, pues facilita la generación de endorfinas.

Es recomendable para todo tipo de personas y a cualquier edad, ya que fortalece la salud y previene la enfermedad. Curativamente también se recomienda en padecimientos específicos tan comunes como dolores musculares crónicos, dolor de cabeza, hipertensión, falta de concentración, ansiedad, depresión, cansancio, obesidad, problemas digestivos, insomnio y estrés.

Está contraindicado en presencia de padecimientos tales como enfermedades infecciosas febriles, cáncer, leucemia, lupus, SIDA y embarazos riesgosos. Existe la alternativa de recurrir al automasaje haciendo contacto profundo con el propio cuerpo y explorándolo estableciendo una conexión con las zonas de acumulación de tensión. La manipulación realizada de esta manera permite definir el movimiento exacto para la liberación muscular. El automasaje puede así también ser un medio para el conocimiento de uno mismo, dado que se perciben sensaciones y sentimientos guardados en el cuerpo en un proceso de redescubrimiento que conduce a un estado de relajación y bienestar.

Desarrollado en el ámbito familiar o en la práctica con la pareja se convierte en un medio de acercamiento afectivo y comunicación no verbal que salvaguarda la intimidad del otro, pues resulta un amistoso sistema de ayuda mutua que se puede ejercer no solo a través de conocimientos técnicos, sino también de una manera tan sencilla que hasta un niño pequeño puede aplicarlo. La práctica del masaje con los niños favorece el crecimiento, la maduración del sistema nervioso y el equilibrio emocional. El masaje familiar es una valiosa herramienta que mantiene ligados a los miembros de una familia; es, en pocas palabras, un acto de amor.

 

 

Mensaje del Masaje | El Masaje Terapéutico 

 

Regresa     al Menú